Stalin dijo una vez: "Las personas son nuestra principal riqueza."
es el mismo discurso que utiliza la empresa en estos momentos, la PyME. ¿Se trata de un discurso perverso? Cuanto más idealizamos a la persona más la menospreciamos a la práctica. En el fondo el trabajador es tratado como una pieza más del engranaje, no como el valor que realmente tiene.
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